El término Web 2.0 fue acuñado por O’Reilly Media en 2004 para referirse a una segunda generación de Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios.
La infraestructura de la Web 2.0 es compleja y va evolucionando, pero incluye el software de servidor, sindicación de contenidos, protocolos de mensajes, navegadores basados en estándares, y varias aplicaciones para clientes.
Una web se puede decir que está construida usando tecnología de la Web 2.0 si se caracteriza por las siguientes técnicas:
Técnicas:
- CSS, marcado XHTML válido semánticamente y Microformatos
- Técnicas de aplicaciones ricas no intrusivas (como AJAX)
- Java Web Start
- XUL
- Sindicación de datos en RSS/ATOM
- Agregación de datos en RSS/ATOM
- URLs sencillas y con significado
- Soporte para postear en un blog
- JCC y APIs REST o XML
- Algunos aspectos de redes sociales
General:
- El sitio no debe actuar como un “jardín cerrado”: la información debe poderse introducir y extraer fácilmente
- Los usuarios deberían controlar su propia información
- Basada exclusivamente en la Web: los sitios Web 2.0 con más éxito pueden ser utilizados enteramente desde un navegador
Redifusión de contenido
La primera y más importante evolución de la Web 2.0 se refiere a la redifusión del contenido de una Web, usando protocolos estandarizados que permitan a los usuarios finales usar el contenido de la web en otro contexto, ya sea en otra web, en un conector de navegador o en una aplicación de escritorio. Entre los protocolos que permiten sindicar se encuentran RSS, RDF (conocido también como RSS 1.1), y Atom, todos ellos variedades de XML. Los protocolos específicos como FOAF y XFN (ambos para redes sociales) amplían la funcionalidad de los sitios y permiten a los usuarios interactuar sin contar con sitios Web centralizados. Véase Microformats para más información sobre formatos de datos especializados.
Debido al reciente desarrollo de estos, muchos son de facto en lugar de verdaderos estándares.
Servicios Web
Los protocolos de mensajes bidireccionales son uno de los elementos clave de la infraestuctura de la Web 2.0. Los dos tipos más importantes son los métodos RESTful y SOAP. REST indican un tipo de llamada a un servicio web donde el cliente transfiere el estado de todas las transacciones. SOAP y otros métodos similares dependen del servidor para retener la información de estado. En ambos casos, el servicio es llamado desde un API. A veces este API está personalizado en función de las necesidades específicas del sitio web, pero los APIs de los servicios web estándares (como por ejemplo escribir en un blog) están también muy extendidos. Generalmente el lenguaje común de estos servicios web es el XML, si bien puede haber excepciones.
Recientemente, una forma híbrida conocida como Ajax ha evolucionado para mejorar la experiencia del usuario en las aplicaciones web basadas en el navegador. Esto puede ser usado en webs propietarias (como en Google Maps) o en formas abiertas utilizando un API de servicios web, una semilla de sindicación.
Vea también WSDL (Web Services Description Language).
Software de servidor
La funcionalidad de la Web 2.0 se basa en la arquitectura existente de servidor web pero con un énfasis mayor en el software dorsal. La sindicación sólo se diferencia nominalmente de los métodos de publicación de la gestión dinámica de contenido, pero los servicios Web requieren normalmente un soporte de bases de datos y flujo de trabajo mucho más robusto y llegan a parecerse mucho a la funcionalidad de intranet tradicional de un servidor de aplicaciones. El enfoque empleado hasta ahora por los fabricantes suele ser bien un enfoque de servidor universal, el cual agrupa la mayor parte de la funcionalidad necesaria en una única plataforma de servidor, o bien un enfoque plugin de servidor Web con herramientas de publicación tradicionales mejoradas con interfaces API y otras herramientas. Independientemente del enfoque elegido, no se espera que el camino evolutivo hacia la Web 2.0 se vea alterado de forma importante por estas opciones.
Comparación con la Web Semántica
En ocasiones se ha utilizado el término Web 2.0 como análogo a Web semántica[cita requerida]. Sin embargo ambos conceptos, aun siendo afines, no son iguales, sino más bien complementarios. La combinación de sistemas de redes sociales, como FOAF y XFN, con el desarrollo de etiquetas (o tags), que en su uso social derivan en folcsonomías, así como el plasmado de todas estas tendencias a través de blogs y wikis, confieren a la Web 2.0 un aire semántico. Sin embargo, en el sentido más estricto de Web semántica se requiere el uso de ontologías y no de folcsonomías. De momento, el uso de ontologías como mecanismo de estructurar la información en los programas de blogs es anecdótico [2] y sólo se aprecia de manera incipiente en algunos wikis [3].
Bien podría hablarse de la Web 3.0 para la Web semántica[cita requerida]. Pero una diferencia fundamental entre ambas versiones de web (2.0 y semántica) es el tipo de participante. La 2.0 tiene como principal protagonista al usuario humano que escribe artículos en su blog o colabora en un wiki. El requisito es que además de publicar en HTML emita parte de sus aportaciones en XML/RDF (RSS, ATOM, etc.). La web semántica, sin embargo, está orientada hacia el protagonismo de procesadores mecánicos que entiendan de lógica descriptiva en OWL y concebida para que las máquinas hagan el trabajo de las personas a la hora de procesar la avalancha de información publicada en la Web.
Artículos de interés: Web 2.0. Usuarios, protagonistas de la red.
Rechazando la valoración que algunos le dan a este nuevo concepto como una nueva tecnología, es importante entender la Web 2.0 más como una actitud de Internet en la actualidad.
Considerando el atractivo que en nuestros días tiene el denominado “prosumer” (el usuario como productor y consumidor de su propia información), la red ha terminado por ser el mayor vehículo donde plantear espacios plenamente enfocados al cibernauta. No por ello hablamos de una tecnología nueva: la web 2.0 lo que subraya básicamente es la utilización de las aplicaciones que podemos encontrar en el escritorio de nuestro ordenador adaptadas a un sitio web. En estas, el protagonismo del usuario es mayor, pues los planteamientos planos y sin apenas interactividad de principios de los 90 (páginas htlm), se sustituyen por herramientas manejadas por el propio usuario y que llevan consigo un mayor dinamismo e interactividad.
El término Web 2.0 acuñado por Dale Dougherty (O’Relly media), comenzó a hacerse conocido por los planteamientos tan claros que enunciaban una nueva realidad en la red, de esta manera señalaba características únicas de esta nueva generación de web: la información es el procesador, la web es ahora la plataforma, la red tiene su protagonismo en la arquitectura de participación…
Muchos de nosotros no hemos percibido este cambio por la continúa innovación que sufren las nuevas tecnologías, estando simplemente al día y sin percatarnos que ahora indefectiblemente pertenecemos a una comunidad, donde la interacción existe, al igual que nuestra reconocimiento por parte de otros usuarios. Las comunidades en Internet son una plaga y el continuo desarrollo de servicios han ido transformando una realidad cada vez más atractiva para el usuario de las nuevas tecnologías.
Pero quizá esta herramienta tenga un lado no tan atractivo. Muchas veces la entrada en estas aplicaciones (máximo protagonista facebook), pueden hacernos olvidar la continua exposición de nuestra vida privada o la concesión de datos importantes. Volveríamos de nuevo al debate eterno de ¿libertad o seguridad?. Para muchos la libertad nos ofrece tal comodidad de acceso a la información que no es cuestionable en medios como la red. La información de esta serie de aplicaciones ha sido algo de uso común, pero la web 2.0 lo pone ahora de manifiesto estando prácticamente en todas sus versiones al alcance de todos.
Es relevante destacar que la web 2.0 nos brinda una mayor accesibilidad a la información a la vez que suele generar nuevas comunidades más o menos exclusivas. Los weblogs, las comunidades móviles y de acceso y ante todo las web como ubicación idónea para compartir contenidos (youtube, flickr, Pireo, dailymotion…) son los principales atractivos de este nuevo concepto y a su vez, se encuentran en continua fase beta (término un tanto ridículo, pues avancen o no la siguiente versión se denominará nuevamente beta…)
Estos días también se habla mucho de la que es la web enciclopédica de mayor consulta en el mundo y con un 95% de fiabilidad: Wikipedia. Volviendo al protagonismo del usuario (muchos entendidos en marketing apuntan que la publicidad hacia el usuario será prácticamente configurada por el propio consumidor por la publicación de sus propios gustos), esta enciclopedia on-line, es generada por el propio cibernauta que agrega, modifica o borra información (eso sí, siempre bajo cierta supervisión de los creadores de Wikipedia). De este modo no es de extrañar que algunos personajes políticos recopilados en esta herramienta hayan sido modificados cientos de veces; cuestión de ideología lo llaman.
Más casos donde el usuario toma protagonismo en la red de manera más notable que en la propia realidad, puede ser el referido al periodismo ciudadano, donde el usuario consume la información y apoyándose en estas herramientas, escribe, fotografía y graba creando artículos en la red al alcance de todos de una manera directa. Podríamos estar enunciando numerosos aplicaciones donde “trasladamos nuestro pc a la red” como los marcadores sociales, que nos permiten etiquetar las webs y ordenarlas en función de unos parámetros (de.icio.us, gennio…) buscadores especializados de fuerte demanda como trabber (vuelos), shoomo (compras), price noia (comparador) o el súmun de este planteamiento: webs dedicadas a noticia y contenidos más votados escritos por los propios usuarios. Sin duda, la red es del que la consume.
Es curioso que ya se comience a hablar de web 3.0 cuando algunos aún esta intentando alcanzar a los planteamientos de la versión anterior, pero como se sabe en esto de la red, hay algunos que siempre van por delante (item que suele garantizar el éxito económico en la red). Pero no tenemos aún ejemplos reales, como en su momento lo fueron la versión (1.0) de doubleclick, que ahora tiene su equivalente 2.0 con google, mp3 con napster, ofoto con flickr, los sitios personales con los blogs, la británica online con wikipedia. La 3.0 comienza a definirse por aplicaciones como flirck que andarían ya en una versión 2.0 beta plus
Algunos entendidos tienen un debate hacia donde desembocará toda esta interactividad, bombardeo de información y aplicaciones. Por una parte sostienen que la web 3.0 derivará en una web semántica, referido a que la interactividad del usuario será sustituida por la de procesadores mecánicos capaces de entender la lógica descriptiva de manera más inteligente, algo así (guardando las distancias) como una búsqueda exacta en google donde al escribir “chico joven de 12 años de Madrid estudiante de la escuela de idiomas, disléxico, diabético y con padre radiólogo” nos brinde un listado, detalle y hasta fotografía de la persona en cuestión. A mi juicio, si la web 3.0 desembocará en eso, estaríamos más cerca de una novela de Orwell que de la propia realidad. Al fin y al cabo seguimos teniendo la posibilidad de poder o no dar cierta información en la red, y las leyes comienzan a hacerse paso en la batalla de la intimidad versus Internet.
La otra intención de 3.0 marcha más acorde con la evolución de la 2.0, donde en términos simplistas, nuestro ordenador se convertiría en una auténtica macro web, sin necesidad de un acceso a partir de un navegador, sino directamente evolucionando la propuesta de interactividad e integrando el mundo de la red dentro de nuestras carpetas, archivos…no siendo un pc, sino puramente un aparato conectado al mundo, con las ventajas de no ocupar espacio de memoria, ya que todo estaría flotando en el casi infinito espacio de la red.
Muchas ventajas de antemano para los empresarios que enfoquen hacia determinados gustos del consumidor. A menudo no nos damos cuenta de que estamos otorgando información a aquellos que nos venden productos. No hace falta explayarse en las monetariamiente incuantificables bases de datos que muchas de estas empresas tienen y que podrán configurar la clave para el diseño del marketing de los próximos años.
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